Hay objetos que no solo atraviesan el tiempo: también lo cuentan.
Por un lado, una antigua lata de dulce de batata La Gioconda, conservada durante casi cien años, y, por otro, su versión actual. Si bien cambiaron el diseño, los materiales y las formas de comunicar una marca, algo esencial permanece intacto: el compromiso con el sabor auténtico y la elaboración cuidada.
Dos latas. Dos épocas. Una misma tradición.

Una historia que comenzó en 1918
La Gioconda nació en 1918, en la esquina de Del Barco Centenera y Asamblea, en el corazón de Parque Chacabuco, Buenos Aires. Durante décadas, la marca formó parte de la vida cotidiana de miles de familias a través de sus caramelos, chocolates y dulces.
Con el tiempo, su historia continuó en San Rafael, Mendoza, una región profundamente vinculada con la producción de frutas y alimentos de calidad. Allí, La Gioconda consolidó una forma de elaborar basada en el respeto por la materia prima, los sabores naturales y las recetas que saben esperar.
Más de un siglo después de aquel comienzo, esta lata histórica nos permite volver a mirar el camino recorrido. Sus colores, su tipografía y las marcas del paso del tiempo hablan de otra época, pero también de una identidad que supo permanecer.
El envase cambia. La esencia permanece.
Cada lata expresa el lenguaje visual de su tiempo.
La antigua conserva la memoria de una marca que ya acompañaba las mesas argentinas hace cien años. La actual refleja una estética renovada, elegante y vigente, pensada para representar la calidad premium de un producto profundamente tradicional.
Al observarlas juntas, la evolución resulta evidente. Pero detrás de cada diseño permanece la misma convicción: un buen dulce comienza con ingredientes seleccionados y necesita un proceso cuidadoso para alcanzar su sabor y textura característicos.

El dulce de batata que atraviesa generaciones
El dulce de batata ocupa un lugar especial en la tradición gastronómica argentina. Es parte de las sobremesas, de las meriendas compartidas y de combinaciones clásicas que despiertan recuerdos.
El dulce de batata La Gioconda se elabora con batatas seleccionadas por su calidad, buscando preservar un aroma intenso, un sabor excepcional y una textura auténtica. Su presentación de 700 gramos recupera, además, un formato emblemático: la lata como una verdadera caja fuerte que resguarda las características del producto.
Cien años después, seguimos eligiendo el tiempo
En un mundo que cambia con rapidez, mantener una forma de hacer las cosas también es una manera de mirar hacia el futuro.
Por eso, en La Gioconda seguimos eligiendo elaborar con atención, respetando la materia prima y dando a cada dulce el tiempo que necesita. Sin apuros. Con la fruta justa. Con el cuidado de siempre.
Porque la tradición no consiste únicamente en repetir una receta. Consiste en comprender su valor, proteger su esencia y transmitirla de generación en generación.
La lata se transforma.
El diseño evoluciona.
El sabor que nos identifica permanece.
